
Conocerte Señor me suponía mucha alegría y felicidad. El horizonte que me dejabas ver como un espectáculo tan maravilloso, ahora ya estoy aquí frente a él. No me gusta.
Cuando recién me acercaba a ti, todo era una experiencia de mil mieles, y las experiencias que me dejabas gustar me eran privilegiadas. Poco a poco me fuiste enseñando de ti y el conocimiento desenfrenado se convirtió en una pasión para mi. Cuanto más conocía me cautivabas, cuanto más te olía me enamorabas. Y aunque las responsabilidades se iban asomando, aceptaba cada una de ellas. Pero, Señor, no tenia miedo, no me faltaba entusiasmo para seguirte, y entre mas responsabilidades me dabas, más importante me sentía ante tus ojos.
Al transcurrir el tiempo, subir me costaba aún mas. Y quise descansar, te pedí el disparate de unas "vacaciones", suplique por ya no trabajar para que los demás te conocieran; pero, tú mi Señor, no lo decidiste así. Y me enoje, me convertí en un imbécil hermano mayor; de ese que delicadamente sancionas en la parábola del hijo prodigo. Tu depositaste en mi el celo por el bien de las almas, y yo al caer en el peligro de las cosas buenas, deforme todo tu plan para mí.
Desvirtuado el bien, mi poca inteligencia no me dejo vislumbrar que estaba emprendiendo el camino del orgullo, donde si prestaba mi pobre persona para hacer un bien a los demás, era por puro amor a mi mismo, para sentirme grande entre los plebeyos. Sentir que conozco al Señor y su doctrina, me hizo hacer de menos a los ignorantes de Dios, donde no existía el amor y donde la misión de LLEVAR LA BUENA NUEVA no era en sí para mostrar a Jesús... y solo al él.
También confié en mis habilidades y deje de lado la espiritualidad, entonces mis palabras y acciones se volvierón incongruentes. Y al recordar una amonestación del apostol de las gentes: ¿QUE TIENES QUE NO HAYAS RECIBIDO?, me di cuenta al fin, que no estaba contruyendo nada y que los peligros innumerables que existen para mi santificación estaban pasando a segundo plano.
De-cierto tiene que necesito tomar las riendas nuevamente.
Detente! Espera un momento! No seas tan duro contigo mismo! recuerda que Dios vive en ti. Despues de todo.. no dejas de ser un ser humano. Tu le dices desierto, yo le llamo destierro. Entre mas avanzas y el camino se hace mas estrecho, satanas nos tienta de diferentes formas. Admiro tu valor para analizar esto, solo sugiero que lo veas y lo medites debajo de la mirada de Quien Te Ama. Ni de tu misma perspectiva, somos debiles y sabemos que nuestro propio orgullo y amor personal nos hara caer. --Cuan pequenas son mis grandesas y cuan valiosa es mi pequenez-- Cierto! Todo se nos ha sido dado, todo es por gracia de Dios y por Su Amor. Solo El te dara el mana de tu desierto. Nada ni nadie mas!!
ResponderEliminarUn beso y .. juntos en oracion, si??