
No tengo muchas palabras buenas que escribir, pero me aventuro a sacar las letras de mi corazón en este día de hermosa luz; radiante en los rostros de cuantos he visto. Celebro y agradezco el hecho de que Dios nace en mis hermanos, mi madre, mi padre, mis amigos, vecinos, etc. Y estén aquí para compartir el amor perfecto del Niño Dios. Quiero felicitar a nuestro Señor, con un gran abrazo repartido entre todos los que hoy me rodean, y admirar su bondad por darme cuanto he recibido, aun sin merecerlo.
No se han puesto a reflexionar que si para Dios fuera tan importante habernos revelado el verdadero día de su nacimiento lo tendríamos exactamente en la biblia. Y es que debemos de comprender de una buena vez que el tiempo es un instrumento creado por el hombre, y para Dios no NO HAY TIEMPO; él es "eterno" y precisamente eso es lo que importa: el sabor a eternidad que tienen los momentos especiales en nuestra vida.
Hoy es tiempo de compartir este momento con sabor a eternidad entre los seres que amamos. Y al no poder darle un regalo a Dios (puesto que todo le pertenece), ofrescamos humildemente nuestra libertad diciendole a ejemplo de nuestra santisima Madre: Hagase en mi tu voluntad, y pidiendole fortaleza y sabiduria para poder cumplir estas trascendentales palabras.


