martes, 16 de junio de 2009

Volar y Aterrizar



Para nada es malo soñar y dejar que la mente desarrolle imágenes que cautivan los sentidos y de alguna manera misteriosa aumenta nuestra autoestima; el problema está en que al soñar deseamos, y al desear se crea en nosotros la necesidad de hacer los sueños realidad. Y es que dice por ahí que la inspiración de Dios es todo aquello que nosotros deseamos, pues si Dios nos da la capacidad para desear algo, tambien nos da la capacidad para hacerlo realidad. Solo que generalmente deseamos cosas que hacen daño, porque son las cosas más fáciles de realizar; sin embargo cuando nuestro deseo por algo nos trasciende en todo el ser, es entonces cuando la dificultad para concretizar se vuelve toda una hazaña.



A veces es por flojera, en otras ocasiones es porque nos volvemos un tanto introvertidos que no queremos llamar la atención, porque preferimos ser desconocidos para el mundo; “ahí vivir el día como se pueda”: una actitud PASIVA. Es como si prefiriéramos vivir en la oscuridad donde nadie conozca realmente lo que somos, un tanto por el miedo de volvernos indefensos ante las personas que solo se dedican a criticar por la envidia de detectar la felicidad que ellos no tienen; y otro tanto por una falsa humildad que queremos “demostrar”.



Solo digo que no hay que avergonzarnos por que deseamos la paz mundial, la unidad de todos los seres humanos, la justicia perfecta, ser el mejor en la clase, amar desinteresadamente a los que nos hacen daño, ser maduro, prudente, consciente… Imaginemos un mundo sin el deseo utópico de la Madre Teresa, de Juan Pablo II, Mahatma Gandhi… Imaginemos el mundo si ellos hubieran preferido ocultar su deseo, su sueño, y por esa razón hubieran dejado de hacer todo lo que hicieron. Reflexionemos: si Jesús no hubiera aterrizado su sueño, tu ni yo, ni nadie estaríamos salvos.



Dios coloco en cada uno de nosotros una misión muy importante, única, irrepetible; nos ha confiado algo muy grande, y de eso no hay que dudar, aunque para los ojos humanos todo se achica no quiere decir que sea poco lo que tenemos por encomienda. La misión de una madre o padre, tal vez tan normal, tan repetitiva, pero crucial para fortalecer las estructuras sociales, es solo un ejemplo de que no siempre le damos el valor que merece a las cosas, personas, situaciones.



Podemos seguir pensando que en la vida solo tenemos que nacer, crecer, reproducirse y morir, y hasta aquí, ya no hay nada más. Pero si tu como yo crees que hay algo más entonces dile al mundo que sueñas y sin miedo a nada construye tus sueños en algo solido, digno de recordar, digno de admirar; porque todos nos exigimos “poner nuestro granito de arena”.
De-cierto tiene: Que Dios nos inspira toda obra
buena que nos lleva a ser plenos...

jueves, 11 de junio de 2009

Tengo hambre



Vamos a reunirnos alrededor de la mesa del Señor, compartamos el pan y el vino; oigamos su voz derritiéndonos de amor por Él, y al llegar al lugar santo, que lo reconozca nuestra alma, unida filialmente junto a su Corazón en acción de gracias. "Las palabras que brotan de nuestros corazones, ante la presencia de Jesucristo en la Eucaristía, son palabras de gratitud: Gracias Señor por haber querido quedarte en el tabernáculo", (Ascética Meditada, Salvador Canals) y gracias por haberte hecho pan para alimentar nuestros cuerpos fatigados.

Que sublime misterio que supera hasta el más sabio de los hombres, hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón más si las vemos con fe, entrarán al corazón. Cristo siempre ha hecho maravillas, en un doble amor: amor a su Padre y amor a sus hermanos, más ¿Qué sabio puede comprender eso? Que lo proclame aquel a quién se lo haya revelado el Señor (Jr 9, 11).

Este es el Sacramento del Amor, el único y verdadero, quien Cristo en su inmensa sabiduría, aquella noche de la cena de Pascua revela, primero a los 12, el memorial de su vida, luego ellos fielmente siguen con la perfecta encomienda, dándola a conocer a ti y a mí y a todos los de corazón humilde, de manera que compartamos la NUEVA ALIANZA que termina con la ley tan pesada de nuestros antepasados. Vivimos ya tiempos nuevos, el tiempo de la vida en Cristo, quien es el camino que conduce al cielo, ya que por impulso del Espíritu Santo, Jesús entrego su vida derramando su sangre, para que nosotros tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Por eso para nosotros debe ser el mayor Tesoro que la Iglesia puede darnos, Jesús Eucaristía, donde, Cristo, manifiesta el ardiente deseo de permanecer cerca de nosotros, y más aun podamos contenerlo en nuestro cuerpo, porque una vez manchado por el pecado, nuestra comunión significa la restauración de la gracia divina donde Dios nos recibe como Padre amoroso, y nos perdona cuando nuestro corazón es humilde. Y esa humildad la tenemos en ejemplo, que siendo Dios mismo ha quedado oculto bajo la apariencia del Pan y del Vino. Un pedazo de pan que mis manos pueden triturar, que mi boca puede disolver; ¿ahí esta Dios?; ¿Cómo siendo Dios prefiere estar en un pedacito de pan que cualquiera puede hacer una profanación?; sólo sabemos que el Sí sabe ser humilde; al nacer en un pobre pesebre, al morir como el peor de los malhechores, al dejarse habitar dentro de cada uno de nosotros; pero es acaso ¿Qué pueda ser contenido?, "porque no te dan consistencia los vasos llenos de Ti, ya que aunque se rompan, Tú no te derramas. Y cuando te derramas sobre nosotros, no caes por los suelos, sino que nos levantas. Tampoco te desparramas, sino que nos recoges a nosotros"(Confesiones de San Agustín, libro primero)

“Señor, el otro día fui a visitarte a tu casa, quise descalzarme porque mis pies entrarían a un lugar sagrado, y ahí al fondo estabas, sentado en uno de los escalones, con mirada serena, pero al verme te levantaste sin ocultar tu emoción y me llamaste. Me derretí completamente, no sabía que me esperabas”.

Si tuviéramos los ojos del alma abiertos, nos daríamos cuenta de que esa experiencia la hemos tenido todos. Sí tan solo supiéramos cuanto bien le hace a nuestra alma postrarnos ante nuestro Salvador. "Y Tu mismo eres quien le estimulas para que encuentre deleite en alabarte, porque nos has creado orientados hacia Ti, y nuestro corazón estará intranquilo hasta que descanse en Ti" (San Agustín)

No dejemos que la soberbia de nuestra creencia de ser autosuficientes, cieguen nuestro amor por lo más sagrado depositado en cada una de nuestras parroquias. Vamos al encuentro de Dios, celebrando en comunidad la gracias de pertenecer al linaje del 3 veces Santo, a quien todo le pertenece. Solo escucha las palabras del Maestro: “Tomen: esto es mi cuerpo”; “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos”, te dice a ti en lo más intimo de tu ser: "quiero llenarte, unirte a Mi, y juntos unidos al Padre en perfecta plenitud" ¿Qué más te faltaría?

En nuestro caminar por el desierto, "es el pan que del cielo baja es comida de viajeros. Es un pan para los hijos. ¡No hay que tirarlo a los perros!" (Secuencia, Celebración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, Misal Romano).

Concédenos, Señor, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

De-cierto tiene que tu alma no puede nutrirse

y saciarse de otra cosa que de Dios.

miércoles, 11 de marzo de 2009

El mensaje del Desierto


Ante una pregunta: ¿cómo se llama?

¿Cómo se llama qué? ¿Una imagen o El que está en la imagen? No, no puedo contestarlo, porque solamente su nombre es Muy Grande.

Me pregunto por fe, pero es que yo sé que no hay un truco o algo perfectamente considerado un buen consejo, no es algo que yo pueda perder o ganar. No al menos por mi simple voluntad humana, ya que es un regalo místico e inexplicable que Dios da a los que él quiere. Al decir que no lo siento, no lo veo, no lo escucho; estoy haciendo referencia de un Dios creado por mi; cuando Dios ES.

No puedo definirlo, no puedo contenerlo en la insuficiencia de mi capacidad intelectual y humana; sin embargo, tengo algo que se llama espíritu y alma que son los que están en constante interacción con su creador. Estos elementos que me conforman, son los desvalorizados por mí, por el hombre; porque me rehúso totalmente a ver más allá de lo que mis sentidos pueden percibir.

Sé que la aventura de la fe es incierta, árida en su totalidad. Dios así lo ha dispuesto. Tengo que esforzarme por mi unión con él y dejar de prestar atención a las experiencias de otros. Es una etapa en la que Dios me está disponiendo para vaciarme y llenare, es mi desierto; Un completo desierto en donde la oscuridad del alma se impregna en todo mí existir.

¿Te digo algo?

No olvides nunca tu historia de amor con Dios

cómo todo esto algún día empezó.

No temas preguntarte nuevamente, ¿en quién tengo puesta mi confianza?, ¿en mi o en Jesús? Si, ¿en quién confío?, ¿en mis fuerzas o en las de Él? ¡Es ahí donde el mensaje de mi desierto tomará sentido.

No es mérito mío, yo solo soy un acompañante más en este desierto que se llama vida. Mi conclusión es que el mensaje del desierto es: ser humildes, reconocer a Dios como el único que nos puede dar vida y vida en abundancia y saber que cuando tengo a Dios, no me hace falta nadie ni nada más.

Empezaré por ahí, sabiendo que lo único que debo desear no es el consuelo de los hombres; sino el de nuestro Padre.

(tu nombre), el pequeño de mis hijos, muchas gracias a ti,

¡Te amo!, solo mira tú existencia. Yo te bendigo.


De cierto tiene: por dedicarme tu tiempo, compartirme tus palabras a pesar del sueño. Gracias

lunes, 26 de enero de 2009

Me falta Fe; los santos lo llaman: La Noche Oscura


No hay grandes aventuras en la vida si no se implica un riesgo; aquel riesgo que nos vuelve ciegos ante los caminos de nuestro Padre celestial, porque Él no contesta a nuestras incógnitas aunque a veces estas nos asfixian. Es FE, no hay más.

Nuestro camino sigue por el sol más ardiente: la inseguridad; y nuestros secos labios piden en un grito auxilio. El corazón no quiere impacientarse y perder el rumbo, pero la mente sostenida por el hilo frágil de la lógica, nos hace preguntarnos si esto realmente lo vale todo. Y sí, me es difícil ver el horizonte lleno de luz que esconde el manantial de tu amor, porque las lágrimas lastiman mis ojos, y tal es el peso de éstas que la cabeza anda abajo.


Toda esta inseguridad me hace pensar mucho acerca de mí; y he descubierto que tengo tanta necesidad de saber quién soy. Y es que lo superficial me parece tan cómodo, y tal parece que todo actualmente tiene que ver con la “personalidad”; por cómo te vistes, que modismos usas, a que lugares asistes…, pero no hay nada a cerca del SER; hace tanto tiempo que nos dejo de preocupar, porque nos pareció divertido APARENTAR. El punto aquí es comprender que la superficialidad actual nos debilita la fe; la fe que necesitamos para comprometernos con el Dios escondido, aquel que se revela al hombre según su TIEMPO.


En el silencio es donde Dios quiere construir el “nuevo templo”, formar nuestra vida a su voluntad para actuar; para entregarnos la misión que nos toca realizar. Podemos aceptarla o no, podemos enfocarnos solo en nuestras debilidades, y justificar así la negación ante aquella propuesta del Padre; pero tenemos que alcanzar a valorar nuestra humanidad, ese yo pecador que lucha en la fe y que no se deja esclavizar por la cizaña del mal; que sabe levantarse; pero sobre todo, sabe pedir el auxilio de Dios. Actitud humilde que podemos ver en nuestra madre María, quien agradeció el hecho de que Dios se fijara en la humildad de su sierva, porque quiso hacer obras grandes en ella. Y podemos decirle al Señor el miedo que tenemos al aceptar su misión, y él nos contestará: Mi gracia te basta; sólo dejémonos vaciar para que él nos llene completamente, y así compartir las palabras del Apóstol Pablo: ya no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí.

Podemos aceptarnos tal y como somos, teniendo siempre la intención de llenarte más de Dios; o podemos dejarnos vencer; pero se consciente que eres tu quien no desea seguir luchando; y si quieres seguir luchando, que tu actitud sea proactiva, y mantente en la actitud del amor.

De-cierto es que este camino lo VALE TODO; la fe mueve montañas; pero se admiraba (Jesús) al verlos tan ajenos a la fe (Mc 6,6); y no pudo hacer allí ningún milagro (Mc 6,5).

P.D. Hoy sentí la gran necesidad de hablarte, de aconsejarte; pero sobre todo de escucharte...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Siendo Dios, se rebajo a la naturaleza humana


No tengo muchas palabras buenas que escribir, pero me aventuro a sacar las letras de mi corazón en este día de hermosa luz; radiante en los rostros de cuantos he visto. Celebro y agradezco el hecho de que Dios nace en mis hermanos, mi madre, mi padre, mis amigos, vecinos, etc. Y estén aquí para compartir el amor perfecto del Niño Dios. Quiero felicitar a nuestro Señor, con un gran abrazo repartido entre todos los que hoy me rodean, y admirar su bondad por darme cuanto he recibido, aun sin merecerlo.

No se han puesto a reflexionar que si para Dios fuera tan importante habernos revelado el verdadero día de su nacimiento lo tendríamos exactamente en la biblia. Y es que debemos de comprender de una buena vez que el tiempo es un instrumento creado por el hombre, y para Dios no NO HAY TIEMPO; él es "eterno" y precisamente eso es lo que importa: el sabor a eternidad que tienen los momentos especiales en nuestra vida.

Hoy es tiempo de compartir este momento con sabor a eternidad entre los seres que amamos. Y al no poder darle un regalo a Dios (puesto que todo le pertenece), ofrescamos humildemente nuestra libertad diciendole a ejemplo de nuestra santisima Madre: Hagase en mi tu voluntad, y pidiendole fortaleza y sabiduria para poder cumplir estas trascendentales palabras.

domingo, 21 de diciembre de 2008

La ruta del orgullo


Conocerte Señor me suponía mucha alegría y felicidad. El horizonte que me dejabas ver como un espectáculo tan maravilloso, ahora ya estoy aquí frente a él. No me gusta.

Cuando recién me acercaba a ti, todo era una experiencia de mil mieles, y las experiencias que me dejabas gustar me eran privilegiadas. Poco a poco me fuiste enseñando de ti y el conocimiento desenfrenado se convirtió en una pasión para mi. Cuanto más conocía me cautivabas, cuanto más te olía me enamorabas. Y aunque las responsabilidades se iban asomando, aceptaba cada una de ellas. Pero, Señor, no tenia miedo, no me faltaba entusiasmo para seguirte, y entre mas responsabilidades me dabas, más importante me sentía ante tus ojos.

Al transcurrir el tiempo, subir me costaba aún mas. Y quise descansar, te pedí el disparate de unas "vacaciones", suplique por ya no trabajar para que los demás te conocieran; pero, tú mi Señor, no lo decidiste así. Y me enoje, me convertí en un imbécil hermano mayor; de ese que delicadamente sancionas en la parábola del hijo prodigo. Tu depositaste en mi el celo por el bien de las almas, y yo al caer en el peligro de las cosas buenas, deforme todo tu plan para mí.

Desvirtuado el bien, mi poca inteligencia no me dejo vislumbrar que estaba emprendiendo el camino del orgullo, donde si prestaba mi pobre persona para hacer un bien a los demás, era por puro amor a mi mismo, para sentirme grande entre los plebeyos. Sentir que conozco al Señor y su doctrina, me hizo hacer de menos a los ignorantes de Dios, donde no existía el amor y donde la misión de LLEVAR LA BUENA NUEVA no era en sí para mostrar a Jesús... y solo al él.

También confié en mis habilidades y deje de lado la espiritualidad, entonces mis palabras y acciones se volvierón incongruentes. Y al recordar una amonestación del apostol de las gentes: ¿QUE TIENES QUE NO HAYAS RECIBIDO?, me di cuenta al fin, que no estaba contruyendo nada y que los peligros innumerables que existen para mi santificación estaban pasando a segundo plano.

De-cierto tiene que necesito tomar las riendas nuevamente.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El comienzo

¿Como te sientes en este momento en tu caminar por la vida?, ¿Cuánto duele? ¿Avanzas o te estancas?

La vida personal es una experiencia que no tiene reglas, constantemente esta cambiando aunque en muchas ocasiones nosotros no seamos los que decidimos esos cambios. Por ejemplo la muerte.
En nuestra vida tenemos distintos "sabores y colores" unos nos son agradables y otros quisiéramos no volver a percibir. Un día te levantas y todo lo que pasa a tu alrededor te es de mucho provecho; tanto que al finalizar el día te dices: "Hoy si he avanzado". Estos días nos hacen sentir esas ganas inexplicables por hacer cosas sobrehumanas, por sonreír, ayudar a los demás, perdonar; esas cosas que nos dan el sentido de eternidad (trascendencia). Nos sentimos tan capaces para hacer muchas cosas a pesar de que sean definidas como imposibles; porque para ti no hay nada imposible, todo se puede.

Pareciese que todo el universo se a hecho nuestro aliado y desea con fuego ardiente que cumplamos nuestras buenas intenciones. Encontrar un nuevo trabajo, comenzar una relación, sacar mejores notas en la escuela, pasar más y mejores momentos con mi familia, visitar a un viejo amigo, perdonar y sanar cosas del pasado, cambiar las estructuras sociales, etc. Y al cumplir todos estos propósitos descubrimos que en realidad tenemos una misión aquí en la tierra. Nos sentimos tan útiles que nos hacen tener armonía en nuestro existir.

Y ahora, el sabor ha cambiado. Estuve en las nubes; tantos éxitos. ¿A dónde se han ido?, y las personas que estaban conmigo; ¿porqué se alejan?, ¿A caso ya no los complazco?, ¿A caso le he fallado?

Estoy tan solo, no queda nadie; ni siquiera aquel amigo que prestaba su hombro para llorar. Me desespero, ya nada tiene sentido; quiero seguir haciendo cosas, me desespero... ¿Porqué Señor me has abandonado? Me duele!!!

HA EMPEZADO MI DESIERTO...