lunes, 26 de enero de 2009

Me falta Fe; los santos lo llaman: La Noche Oscura


No hay grandes aventuras en la vida si no se implica un riesgo; aquel riesgo que nos vuelve ciegos ante los caminos de nuestro Padre celestial, porque Él no contesta a nuestras incógnitas aunque a veces estas nos asfixian. Es FE, no hay más.

Nuestro camino sigue por el sol más ardiente: la inseguridad; y nuestros secos labios piden en un grito auxilio. El corazón no quiere impacientarse y perder el rumbo, pero la mente sostenida por el hilo frágil de la lógica, nos hace preguntarnos si esto realmente lo vale todo. Y sí, me es difícil ver el horizonte lleno de luz que esconde el manantial de tu amor, porque las lágrimas lastiman mis ojos, y tal es el peso de éstas que la cabeza anda abajo.


Toda esta inseguridad me hace pensar mucho acerca de mí; y he descubierto que tengo tanta necesidad de saber quién soy. Y es que lo superficial me parece tan cómodo, y tal parece que todo actualmente tiene que ver con la “personalidad”; por cómo te vistes, que modismos usas, a que lugares asistes…, pero no hay nada a cerca del SER; hace tanto tiempo que nos dejo de preocupar, porque nos pareció divertido APARENTAR. El punto aquí es comprender que la superficialidad actual nos debilita la fe; la fe que necesitamos para comprometernos con el Dios escondido, aquel que se revela al hombre según su TIEMPO.


En el silencio es donde Dios quiere construir el “nuevo templo”, formar nuestra vida a su voluntad para actuar; para entregarnos la misión que nos toca realizar. Podemos aceptarla o no, podemos enfocarnos solo en nuestras debilidades, y justificar así la negación ante aquella propuesta del Padre; pero tenemos que alcanzar a valorar nuestra humanidad, ese yo pecador que lucha en la fe y que no se deja esclavizar por la cizaña del mal; que sabe levantarse; pero sobre todo, sabe pedir el auxilio de Dios. Actitud humilde que podemos ver en nuestra madre María, quien agradeció el hecho de que Dios se fijara en la humildad de su sierva, porque quiso hacer obras grandes en ella. Y podemos decirle al Señor el miedo que tenemos al aceptar su misión, y él nos contestará: Mi gracia te basta; sólo dejémonos vaciar para que él nos llene completamente, y así compartir las palabras del Apóstol Pablo: ya no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí.

Podemos aceptarnos tal y como somos, teniendo siempre la intención de llenarte más de Dios; o podemos dejarnos vencer; pero se consciente que eres tu quien no desea seguir luchando; y si quieres seguir luchando, que tu actitud sea proactiva, y mantente en la actitud del amor.

De-cierto es que este camino lo VALE TODO; la fe mueve montañas; pero se admiraba (Jesús) al verlos tan ajenos a la fe (Mc 6,6); y no pudo hacer allí ningún milagro (Mc 6,5).

P.D. Hoy sentí la gran necesidad de hablarte, de aconsejarte; pero sobre todo de escucharte...

3 comentarios:

  1. Quisiera ir corriendo a su manantial y sumergirme en su amor, recobrar las esperanzas y llenarme de valor para darle la cara a mi propia batalla...
    Muy bueno guapito

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  2. Lo que te anima a seguir adelante, a pesar de una "noche oscura" es que tienes la certeza que al finalizar esa noche, el SOL saldrá y podrás seguir caminando hacia lo que realmente nos hace plenos...

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  3. quiero escribir algo realmente bueno, pero no puedo... solo recordarte que te quiero mucho, & que: "siempre que la noche está mas obscura, es debido a que ya va a amanecer"... nos vemos en el crepúsculo recibiendo al sol.

    con cariño,
    rC

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